Goteras del vecino de arriba

Goteras del vecino de arriba

Hace más de cuatrocientos años un esclavo encontró en Panamá una perla que el trece de diciembre de 2011 se subastó por, nada más y nada menos que, nueve millones de euros. Hablamos de la llamada Perla Peregrina. Fue descubierta en el archipiélago de las perlas en el siglo XVI y pasó a manos del rey Felipe II de España. Su historia es apasionante.

Pudieron lucirla reinas como Margarita de Austria-Estiria, Isabel de Borbón o María Luisa de Parma. París y Nueva York son algunos de los lugares que esta perla visitó hasta caer en manos de la actriz Liz Taylor quien la lució en películas como «Ana de los mil días» (1969) o en el musical «Dulce Viena» (1977). Mucho podríamos hablar de esta perla (como el robo de la misma por parte de José Bonaparte) pero nos centraremos su original forma. Como puede verse en muchos de los cuadros del museo del Prado en los que sale retratada su forma era de una gota de agua perfecta. Una gota de agua grande y cara. Mucho más cara que la que tenemos en casa por las goteras del vecino de arriba. Porque, seamos sinceros, las goteras del vecino de arriba como mucho pueden hacer que nosotros nos gastemos el dinero… pero para eliminarlas. Nosotros, o el seguro que tendrá que encargarse de buscar a una empresa experta en impermeabilizaciones para reparar esas goteras del vecino de arriba que, me apuesto lo que queráis, no podríais vender por nueve millones de euros. Ni siquiera por dos.

Seguramente quien comprara la Perla Peregrina no tenga pensado deshacerse de ella (o al menos no con la rapidez con la que nosotros deseamos deshacernos de las goteras en el techo), sobre todo por la historia que hay detrás. Si tenéis la oportunidad de leer su historia (si es que os gusta la historia) aquí os dejo un enlace para que disfrutéis de sus viajes.